miércoles, 10 de julio de 2013

El Callejón Diagón.


Los pequeños que veían por primera vez el Callejón Diagón se quedaron asombrados, no se esperaban algo así, algo tan maravilloso como era eso.
-Guau- dijo Marta maravillada.
-¿Os gusta? ¡Bien! Ahora vamos a Gringotts, tenemos que sacar el dinero para comprar los libros- dijo Molly sonriente.
Cuando entraron, los pequeños miraron el banco con detenimiento, había duendes por todas partes, parecía que ni siquiera se percataban de la existencia de los allí presentes, solo un duende que estaba sentado en una de las mesas de los demás, pero, esta mesa era más alta y estaba en el centro de la sala.
Después de que Arthur hablara con el duende, este miró a los hermanos Potter, a Alice ya la conocía, pero a Harry y a Marta no, aterrorizados por la mirada de aquel duende gruñón, se pegaron a su hermana.
Fueron a la cámara de los Weasley, Alice se ladeó, no podía ver lo que había ahí dentro guardado. Marta y Harry miraron apenados a los Weasley, ya que, en esa gran cámara de una familia bastante numerosa, solo había un galeón.
Molly lo cogió, e inclinando la cabeza, se dio la vuelta para salir de la cámara y llevar a los hermanos Potter a la suya.
Cuando llegaron, Alice cogió a sus dos hermanos.
-Quedaos aquí- les susurró.
-¿Por qué?- dijo Marta.
-Mientras que los Weasley solo tienen un mísero galeón en su cámara, nosotros somos ricos, no puedo dejar que vean eso, ¿vale? Cogeré lo que pueda y a comprar.
Los dos pequeños asintieron, su hermana sacó la llave, y, con decisión, abrió su cámara, y antes de que los Weasley se percataran de que la había abierto, cogió un puñado de galeones y se los guardó. A la familia no les dio tiempo ni mirar siquiera los interiores de la cámara de los Potter.
Cuando salieron de allí fueron a comprar todas las cosas que necesitarían para Hogwarts, por cada libro que compraban, iban mirándolos por dentro con detenimiento, los libros de los Potter eran nuevos, incluso al abrirlo le llegaban esa fragancia de jovialidad. Pero los libros de los Weasley no eran así, Alice no soportaba ver como sus mejores amigos compraban libros ya usados, húmedos, que olían fatal, y que algunas cosas no se podían leer.
Lo malo era comprarle un caldero al pequeño Ron. No podían, tendría que coger el caldero oxidado de Charlie y dárselo al pobre Ron, Marta, horrorizada por como eran sus objetos, cogió un puñado de sus galeones y, con discreción, los metió en el bolso de Molly. Esta, al abrir el bolso se quedó maravillada al ver tantos galeones, pero aún así, no se lo gastaron todo, algunos galeones los quedaron en Gringotts para que la pequeña Ginny pudiera comprarse libros mejores al año que viene.
Cuando ya terminaron de comprar todo lo que querían, se quedaron dando vueltas por el Callejón Diagón, los pequeños Ron, Marta y Harry querían ir ya a comprar su varita a Ollivander, lo estaban más que deseando, pero, para cincharles, sus hermanos fueron yendo de tienda en tienda para contemplarlas, en la que se tiraron más tiempo fue en la tienda de artículos para jugar al Quidditch. Los Weasley y Alice se quedaron asombrados al ver la nueva Nimbus 2000.
-Guau, quien pudiera jugar al Quidditch con ella- dijo Fred pegando su cara al cristal de la tienda.
-¿Quidditch?- preguntó Marta.
-Alice, dime, ¿les enseñas algo más a tus hermanos que a alabar a la casa Slytherin?- dijo George mirando a Alice.
-El Quidditch es un deporte muy divertido, se juega con tres pelotas: la Quaffle y las Bludgers. La Quaffle es con la que se juega durante todo el partido y hay que meterla por uno de los tres aros que hay en el equipo contrario. Las Bludgers son unas pelotas que, si te las lanzan el otro equipo, tienes que esquivarlas, porque, si te dan, puedes caerte de tu escoba o perder la Quaffle, para quitarte las Bludgers de encima están los golpeadores, los golpeadores del equipo de Quidditch de Gryffindor son Fred y George, para proteger los aros están los guardianes, que impiden que la Quaffle entre, en el equipo de Quidditch de Slytherin es tu hermana la que se encarga de eso. Luego, hay otra que no se le puede llamar pelota, es muy diminuta, dorada y con alas, se llama Snitch, vuela muy deprisa, así que los buscadores tienen que ser muy buenos para atraparlas, el buscador que atrape la Snitch, gana el partido, ya que esta vale 150 puntos.
Marta se quedó helada al escuchar esa explicación tan detallada del deporte del Quidditch, la explicación acabó con su hermana diciendo que el Quidditch para los magos era como el fútbol para los muggles.
Después de dar muchas vueltas, ya no tuvieron excusas para retener a sus hermanos pequeños y que no fueran a Ollivander, así que, los Weasley y los hermanos Potter se dirigieron hacia esa tienda donde habían estado los mayores años atrás.
Cuando entraron, un hombre anciano, calvo por la coronilla, aunque por detrás tenía pelo tan blanco como la nieve, y ojos azules, se quedó mirando a Harry y a Marta.
-Les estaba esperando señor y señora Potter- dijo mirando a los pequeños, sonriendo- les estaba esperando desde hace mucho tiempo. 

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