Petunia se quedó helada ante la brusca y maleducada
respuesta de su sobrina Alice, porque si antes estaba furiosa, ahora lo estaba
más.
-¿Qué me has dicho?- dijo con calma.
-Deberías limpiarte los oídos tía Petunia, eso es lo que
hace que escuches tan mal, he dicho: ¡No!
-Yo soy vuestra tutora, y tengo derecho a opinar si quiero
que mis sobrinos vayan a una escuela de ma… de bichos raros- dijo mirando con
repugnancia a Alice.
-¡No hables así de Hogwarts!- dijo ella dando un puñetazo en
la mesa.
-Solo he dicho la verdad, y para que lo sepas Alice, ¡tú!
tampoco irás este año, tu tío y yo lo hemos decidido, te quedarás aquí con tus
hermanos- dijo esta sonriendo.
-¡Ni hablar! Hogwarts es mi hogar, y este año, también va a
ser el de mis hermanos, porque van a ir, vamos a comprar todo lo que necesiten,
y… luego llegaremos al “Gran Comedor” y allí, les pondrán en la casa Slytherin,
¡conmigo!- dijo esta ya más que enfadada.
-¡No irán! Ni tu tampoco, además, no sé porque estoy
manteniendo esta discusión contigo, tú no mandas sobre tus hermanos.
-¡Claro que sí! ¿Sabes por qué tía Petunia? Porque ella nos
quiere, nos ha cuidado siempre y sabe mejor que ¡tú! lo que nos conviene, no
nos conoces para nada- dijo el pequeño Harry sobresaltado.
-Tú te callas, contigo no va la conversación.
-¡Pues claro que va con él! Y conmigo también, porque estas
opinando sobre donde vamos a ir o no, Harry y ¡yo!- dijo Marta mientras le
dirigía una mirada de furia a su tía Petunia.
-¡Ya estoy harta!- dijo Petunia gritando- Estoy harta de
esto, cuando vuestro tío y yo os acogimos, juramos dar de lado ese tema,
juramos que nunca sabríais sobre ese horrible colegio.
Los hermanos se quedaron callados, pero aún estaban muy
enfadados, y Alice lo estaba tanto, que ya tenía la mano en su bolsillo,
agarrando su varita con fuerza para alzársela a su tía y que dejara de hablar
así de Hogwarts.
-Aún recuerdo aquel día, en el que vuestra madre recibió la
carta de Hogwarts, todos le daban la enhorabuena, y exclamaban: “¡Qué bien!
Tenemos una bruja en la familia” yo era la única que veía lo que era en
realidad, un monstruo. Así fue creciendo, iba a ese… estúpido colegio, y cuando
podía, venía y alardeaba de lo bien que le iba allí. Luego conoció a vuestro
padre y os tuvieron a vosotros. Yo sabía que ibais a ser así, sabía que al
igual que ella y que tu padre, no ibais a ser normales, que ibais a ser unos
bichos raros- dijo esta indignada, mirando a sus sobrinos con gesto
desaprobador- Hace dos años Alice fue a Hogwarts, pero porque escapó con esa
familia de magos, los Weasley, los gemelos que tenían se la llevaron a toda
prisa sin poder impedirlo, claro que ese fue su segundo año, ahora esperabas
hacer el tercero, ¿verdad?
Marta y Harry se miraron sorprendidos ante la historia de su
tía Petunia, ellos sabían como se escapó su hermana estos dos últimos años,
pero no sabían nada de cómo se sintió ella cuando se supo que su hermana era maga.
Alice, miraba a todos lados, parpadeando varias veces, sin
saber que decir, sin saber que pensar, pero cuando se aclaró, miró a su tía
Petunia.
-Le tenías envidia, tú… le tenías envidia a mi madre, y
hasta hoy sigues enferma de esa envidia, ese rencor que acumulaste hacia ella,
no fue culpa de nadie más que de ti, de querer ser lo que ella era, pero no fue
así.
Su tía Petunia se quedó petrificada, sin saber que
responderle a su sobrina, puesto que esta había acertado en todo.
-Yo también le tendría envidia a mi hermana si ella fuera
‘especial’ y yo no. Así que si, te comprendo, es horroroso… ser una muggle, y
encima… ser una muggle como tú, mis hermanos van a ir a Hogwarts, y si hace
falta me vuelvo a escapar, porque este es tu hogar tía Petunia, pero no el
nuestro, nuestro hogar es Hogwarts, y
siempre será así.
Eso le hizo a Petunia quedarse callada, y soltar algunas
lágrimas, puesto que, al fin y al cabo, Lily era su hermana, contempló y
escuchó a Alice y le recordó a ella, su rostro y su madurez, su forma de hablar…
todo, por eso se dio la vuelta, para que los niños no la viesen lloriquear de
esa manera.
Agarró el pomo de la puerta con fuerza.
-Yo también la quería, era mi hermana…- susurró, apoyando la
frente en la puerta- Vendré luego, pero esta vez, con vuestro tío Vernon.
Salió dando un portazo, Alice miró la puerta con cara de
odio, luego, miró a sus hermanos y sonrió.
-Bueno, creo que hay que enviar a Hogwarts una lechuza,
bueno… dos lechuzas con nuestras respuestas, y hacer una llamadita a mi familia
preferida de magos- dijo con una sonrisa despampanante en sus labios.
Miró su agenda, y, rápidamente encontró el número que
buscaba con el nombre de a quién pertenecía: Weasley.
Harry y Marta sonrieron, y fueron a hacer las maletas
mientras su hermana hablaba con aquella entrañable familia. Sabían lo que iban
a hacer, se irían con los Weasley una temporada hasta que tuvieran que ir al
Callejón Diagón a comprarlo todo.
El Callejón Diagón, es una calle en la que hay todo tipo de
tiendas para jóvenes magos, en esas tiendas, los magos compran lo que van a
necesitar para Hogwarts, calderos, libros… una varita en Ollivander.
Después de imaginarse todo aquello, Harry y Marta sonrieron,
pues adoraban el mundo mágico, y querían formar cuanto antes parte de él.
He leido los cuatro capitulos, estan bien, pero no me gusta como mezclas la idea de la historia original con la tuya.
ResponderEliminarBesis