Eran la 1:00 de la mañana cuando Marta escuchó un estruendo
en su cuarto, se despertó, sobresaltada por el ruido, entonces, vio que el
ruido procedía de su armario, por lo que cogió un paraguas que tenía bajo su
cama y empezó a andar sigilosamente hacia la puerta del armario. Se puso junto
a ella, para que, cuando abriera la puerta, golpeara al instante a lo que fuera
que había ahí dentro.
Cuando abrió la puerta, vio unas sombras, al instante las
golpeó con todas sus fuerzas, se sintió aliviada cuando vio como estas se
desplomaban al suelo, pero se aterrorizó más, cuando vio otra sombra salir, por
lo que, se puso delante del armario, apuntándole con el paraguas.
-¡Pero que te pasa!- dijo un chico que salía del armario,
este, tenía los brazos arriba y una cara de pánico impresionante.
-¡Quién eres! ¡Quienes son esos! ¡Qué haces aquí!- gritaba
la pequeña, ya que estaba nerviosa, y a la vez aterrorizada.
Cuando el chico salió a la luz, esta le miró la cara, era un
niño de su edad, pelirrojo, con pecas en la cara y apunto de hacerse pis
encima.
-¡Te he dicho… quién eres!- dijo apuntándole con el
paraguas.
-So-soy Ron, Ron Weasley- dijo tapándose la cabeza y a punto
de echarse a llorar.
Marta bajó el paraguas lentamente, sin fiarse mucho de aquel
niño, por muy aterrorizado que estuviese, a ella no le acababa de convencer,
por eso no soltó el paraguas.
-¿Qué pasa aquí?- dijo Alice entrando por la puerta, miró a
su hermana, exhausta- ¿Ron?
Marta se quedó muda al escucharla, ese chico decía la
verdad, pero de lo que Marta se había olvidado eran de esos dos seres que
estaban tirados en el suelo, cuando Alice encendió la luz, pudo ver,
avergonzada y sorprendida, a los gemelos Weasley, gimiendo de dolor.
Alice miró a su hermana, ladeando la cabeza de un lado a
otro, se agachó para levantar a los gemelos, pero estos seguían en el suelo,
compadeciéndose el uno al otro por el golpe que Marta les había dado tan
bruscamente.
-Fred, George, ¡lo siento!- dijo Marta avergonzada, mientras
veía como los gemelos se levantaban.
-Pero… ¿por qué has hecho eso?- dijo uno.
-Si, casi nos matas, bueno, si nos hubieses dado en la
cabeza estoy seguro de que ¡si! hubieras logrado asesinarnos.
-Em…- dijo Marta intentando disculparse, pero el otro la
interrumpió.
-¿Qué pasa? ¿Era tu propósito de esta noche? Estabas
aburrida y dijiste, venga, me voy a cargar a los gemelos- dijo el otro,
tocándose la barriga.
-Si, es que…- empezó a decir otro.
-¡Callaos!-gritó ya Marta- dejadme hablar, lo siento, ¿vale?
Es que hacíais mucho ruido y yo estaba asustada, y creedme, no parecíais niños.
-Gracias por el halago- dijo uno ladeando la cabeza.
-Si, eso es igual que decirnos: ¡Hey George!, me gusta tu
nuevo corte de pelo, estás fantástico- dijo el otro sobresaltado.
-Esperad, antes de nada, quién es Fred, y quién es George,
necesito aclararme por favor- dijo Marta desesperada.
-El es Fred- dijo uno señalando al de su derecha.
-Y es el George- dijo el otro señalando al de su izquierda.
-Bien, genial- dijo aliviada.
Los gemelos se empezaron a reír de la joven sin parar.
-¿Qué pasa?
-Era una broma, yo soy Fred- dijo el de la izquierda.
-Y yo soy George- dijo el de la derecha, riendo.
Marta miró a su hermana Alice, y luego a Ron, los dos
asintieron, en símbolo de que decían la verdad, pero de todos modos, Marta es
muy fácil de enfadar, por lo que agarró por las orejas a los gemelos y los
llevó arrastras hacia la cama.
-¿En serio? ¿No te ha… bastado con habernos quedado
inconscientes?- dijo Fred quejándose ante como lo tenía agarrado.
-Primero, quiero que os quede una cosa muy clara, a mi no me
vengáis con chulerías, porque vale que soy más pequeña que vosotros, pero
cuando me enfado, me enfado- dijo esta cambiando el color de sus ojos a rojo
fuego y luego a negro carbón.
Los gemelos, Ron y la propia Alice se quedaron embobados y
fascinados con la facilidad con la que cambiaba de color de ojos.
-Qué pasa- dijo una voz diminuta desde la puerta.
Era Harry, se estaba restregando los ojos, pues se acababa
de levantar, se dirigió hacia Alice mientras se ponía las gafas.
-¿Quiénes son?- dijo mirando a los tres hermanos.
-El saco de boxeo de tu hermana- dijo George.
Harry se quedó extrañado y miró a sus hermanas, sin saber
que decir, ni a cual se refería aquel chico.
-Son los Weasley, así que, nos tenemos que ir ya, ¿tenéis
las maletas preparadas?- preguntó Alice a sus hermanos.
-Sí- dijeron a coro Marta y Harry.
-Entonces, vestiros y revisad si se nos ha pasado algo a
alguno, ¡por toda la casa! ¿Vale?- dijo esta mirando a sus hermanos.
Los dos pequeños asintieron, Harry echó a correr hacia su
habitación.
-Si no os importa, este es mi cuarto- dijo Marta señalando
la puerta.
Los hermanos Weasley y su hermana se fueron para que la pequeña
se pudiera vestir, Alice dejó a los hermanos abajo viendo la televisión,
mientras ella se cambiaba.
Un rato después, ya estaban abajo los tres, con todas sus
maletas, Marta traía a su gato Napoleón en una jaula con todo lo que tenía de
el.
-¿Se puede venir?- dijo esta con cara de pena.
Los hermanos asintieron, y la pequeña les sonrió, cuando
salieron, vieron un coche aparcado en mitad de la calle.
-Tengo un presentimiento de que eso es vuestro- dijo Alice
sonriéndole a los gemelos.
Después de que Alice le dejara una nota a su tía Petunia en
la cocina, se montaron en el coche y, como sabían como eran los Weasley, no se
sorprendieron nada, al ver que el coche volaba, y así se fueron, se fueron de
allí para siempre, o al menos, eso esperaban ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario