Cuando consiguieron aterrizar el coche, George estaba un
poco asustado, Alice ya conocía a Molly y sabía como se iba a poner al
averiguar lo que habían hecho con el coche.
George, nervioso, despertó a su hermano Fred, pues aclaró
que el no se iba a comer el marrón solo, al despertarse Fred, se despertaron
Marta, Harry y Ron, que, aunque habían dormido sus horas, aún seguían teniendo
sueño, eran las 5:00 de la mañana, y ellos solo querían descansar.
Como ya suponían, Molly les estaba esperando en la puerta,
golpeando su pie rítmicamente contra el suelo y muy malhumorada.
En cuánto salieron del coche, fueron a la parte trasera para
coger el equipaje de los tres hermanos.
-Harry, Alice, Marta, quedaos aquí, ahora toca bronca y no
quiero que os involucre a vosotros también- susurró Fred a los tres hermanos.
-¿Y… y yo que hago?- dijo Ron preso del pánico, pues le daba
mucho miedo la cara que estaba poniendo su madre.
-Tú… quédate ahí para ayudarlos, pero no mucho tiempo, si
ves que nos empieza a gritar mucho, nos auxilias- dijo George agarrando por los
hombros a su hermano.
-¿Y que podría hacer yo por vosotros en la riña?- dijo Ron
con una ceja levantada.
-Pues…-dijo Fred mirando de arriba abajo a su hermano- eres
pequeño, y… supongo que a mamá todavía le pareces mono, pones una voz de niño
arrepentido al que le acaban de echar una bronca descomunal, y la bronca pues…
eso, ya no será tan descomunal.
El pequeño asintió, y sus hermanos le sonrieron, cuando se
dieron la vuelta, la dieron con miedo, pero, se acercaron a su madre lentamente
y, como no, sonriendo.
-Hola mami- dijo George sonriendo.
Molly no dijo nada, solo dilató aún más los poros de su
nariz, estaba muy furiosa, y sin quitar la vista de sus dos hijos, tomó aire
para tranquilizarse.
-Mis queridos y adorables hijos, luego… ¡hablaremos!-dijo
Molly apretando los labios y pellizcándoles una mejilla a sus hijos.
Los gemelos se miraron, helados ante la reacción de su
madre, esta, fue a recibir a los nuevos invitados a la casa Weasley.
-Vamos chicos, venid a ayudar- dijo Molly a sus hijos.
Estos fueron hacia allí, Molly ya tenía los dormitorios
preparados para los tres, lo único que hizo fue agrandar tres veces más la casa
y colocar fundas en las camas de cada dormitorio y punto, luego ya lo iría
decorando. Lo primero y último que hicieron, fue llevar cada una sus maletas
correspondientes a cada cuarto, y luego, meterse en la cama para descansar un
poco.
Eran las 11:00 de la mañana cuando Marta se despertó, vio
que junto a ella había una mesilla en la que no se había fijado horas atrás, en
la que, sobre ella, había un reloj que marcaba la hora, esta, restregándose los
ojos, cogió el reloj, lo miró, y se desplomó. Finalmente, bajó a desayunar a la
cocina, dejando el reloj nuevamente
sobre la mesilla.
Cuando bajó a la cocina, pudo ver como era claramente, una
habitación pequeña, no mucho claro, tenían que caber muchas personas ahí, bueno,
ahora más de lo normal. Se dirigió a sentarse en el único asiento libre que
había, el que estaba junto a Fred y Percy.
Estuvieron todo el desayuno charlando entre ellos, lo
principal, de su llegada a la casa de los Weasley, se notaba que Molly estaba
encantada, es como si hubiera tenido tres hijos más, ella ya no quería que se
fueran de allí, puesto que en el mundo muggle ya nadie los quería, pero en
este, en el mágico, la gente los adoraban.
Desayunaron con alegría, tuvieron tiempo de conocerse entre
ellos mejor, Alice, hizo muy buenas migas con Percy, Ron, seguía distraído
hablando con Harry, se notaba que entre ellos había nacido una gran amistad, y
luego, Marta hizo unas migas de rechupete con los gemelos Weasley, con los dos
claro, aunque ella le mostraba un especial interés hacia Fred, como no.
Marta y los gemelos estuvieron hablando principalmente de
las casas de Hogwarts, los gemelos, intentaron hacer que Marta recapacitara y
que se fuera a Gryffindor con ellos, que estarían encantados de cuidarla, pero
ella se negaba rotundamente, decía que su casa era y siempre sería, Slytherin.
Después de desayunar, salieron al jardín, este, estaba lleno
de maleza y césped sin cortar, con árboles de troncos nudosos juntos a los
muros de la casa. En el arriete, tenían muchas plantas mágicas exuberantes,
Percy, le estuvo detallando varias características de ellas a Alice, ya que a
este, y a la propia Alice les encantaba la herbología. En el jardín también
había un estanque de agua verde lleno de ranas. Lo malo del jardín es que había
que des-gnomizarlo con frecuencia.
Bueno, también había un cobertizo, este, estaba junto a un
corral de gallinas, estaba lleno de artefactos Muggles, que, según Ron, Arthur
intentaba desmontar, o simplemente, coleccionar. También se utilizaba a veces
para guardar el For Anglia azul en el que habían venido los chicos volando.
Esa era la Madriguera, puede que no fuera muy grande, pero,
se notaba que los Weasley no necesitaban mucho para ser felices, sobre todo,
teniéndose los unos a los otros, Fred y George siempre estaban compinchados,
esto era claro, si pillabas a uno de los dos haciendo alguna trastada, era
cuestión de segundos de que apareciera el otro también, reconociendo haber
tenido también algo que ver.
Los hermanos Potter se miraron entre ellos, y luego, miraron
la Madriguera, sabían que no era como la casa que tenían antes, pero… madre
mía, ¡como se lo iban a pasar allí!
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