lunes, 8 de julio de 2013

Viaje al Callejón Diagón


Al día siguiente, Marta decidió no contar a nadie lo de aquel sueño, ni siquiera a sus hermanos, pensó que no convenía preocuparlos en un día tan feliz como este, pues hoy, por fin irían al Callejón Diagón a comprar todas las cosas que van a necesitar para Hogwarts.
A Ron, Marta y Harry les hacía mucha ilusión ir, estaban eufóricos por la mañana, pero claro, la tienda del Callejón Diagón a donde más deseaban ir, era Ollivander, ya que querían conocer su varita de una vez por todas. Verás, en el mundo de los magos, el mago no escoge su varita, es al revés, la varita escoge al mago.
-Vaya mamá… los libros de este año son más caros que los de el año pasado- dijo Percy mirando la carta de Hogwarts.
-Bueno, ya nos apañaremos como podamos- dijo Molly leyendo la carta y a la vez, sonriendo a sus hijos- ya veremos que sacamos de Gringotts.
-¿Gringotts?- preguntó Marta.
-¿No sabes lo que es Gringotts, Marta?- dijeron Fred y George al unísono.
-Que va- dijo Marta ladeando la cabeza.
-Gringotts es el banco de los magos, lo llevan duendes, muy listos y astutos sí, pero desconfiados como nadie. Allí hay cámaras donde guardas tu dinero, los duendes te llevan hacia allí, claro que, para abrir la cámara, tienes que tener la llave, sino, te echan de allí a patadas. Aunque, también hay otras que se abren al contacto.
-Oh- dijo Marta mirando al frente- No tenía ni idea.
-Se me habría olvidado mencionártelo, perdona Marta- dijo Alice mientras le daba un mordisco a una galleta.
-¿Tenéis las cosas preparadas para ir a Hogwarts?- dijo Arthur, sentándose en la mesa.
-Sí- dijeron los Weasley al unísono.
Pero los hermanos Potter se miraron entre ellos, Marta no, pues ella ya lo tenía todo preparado desde hace dos días, en cambio, sus hermanos eran unos cabezas huecas y se olvidaban de todo.
-Hoy nos dará tiempo- dijo Harry- tenemos que ir mañana.
-Espero que os de tiempo- dijo Arthur mientras bebía un sorbo de su café.
Alice y Harry se miraron, preocupados por si no les daba tiempo a recogerlo todo, porque imaginaban que, después de comprar todo lo que necesitaban, se quedarían dando vueltas por allí un rato, así que, se comieron todo el desayuno rápido, y subieron a su habitación para preparar las cosas.
Mientras ellos dos preparaban sus cosas, la pequeña Marta se quedó abajo desayunando junto con sus dos mejores amigos, empezaron a cuchichear cosas mientras comían, seguramente estaban preparando una nueva travesura, George, miraba de vez en cuando a Ron, esbozando una amplia sonrisa de picardía. El pobre Ron estaba atacado de los nervios, porque, al ver como lo miraban, y a la vez cuchicheaban, pensó que querían hacerle algo malvado. Aunque el no lo sabía, ¡esa! era su travesura, en realidad, no estaban cuchicheando nada, solo torturaban al pequeño Ron con miradas y sonrisitas de maldad.
Pasó aproximadamente una hora cuando, todos los Weasley y los hermanos Potter estaban frente a una especie de chimenea muy alta. Marta y Harry la miraron con detenimiento.
-¿Por aquí se va al Callejón Diagón?- dijo Harry mirando a Ron.
-Si, lo que pasa es que tu no habrás viajado nunca con polvos flú, ¿verdad?- dijo Ron enarcando una ceja.
-¿Polvos flú?
-Creo que eso responde a tu pregunta Ron- dijo Fred sonriendo.
-¿Nunca lo has hecho Harry? Bueno pues, de demostración… ¡Alice!, tu ya lo has hecho más veces, adelante, hazlo para tus hermanos- dijo Molly mirando a Alice.
Alice asintió, cogió un puñado de polvos que le ofrecía Molly y se colocó debajo de la chimenea, tiró los polvos a sus pies mientras decía: ¡Callejón Diagón! Y de repente, Alice desapareció entre humo verde.
-¿Veis?- dijo Molly- venga Marta, ahora tú.
La joven, aterrorizada, cogió temblorosamente un puñado de aquellos polvos, se puso lentamente bajo la chimenea y, antes de que tirara los polvos, Arthur la interrumpió.
-Tienes que decir muy claramente Callejón Diagón, porque si no, podrías ir a dios sabe donde, tu hermana se perdió el primer año, pues dijo: ¡Callejón Digón! Suerte que Hagrid la encontró.
-¿Hagrid? ¿Qué…?- dijo Marta ladeando la cabeza.
-Nada, tú sigue.
La pequeña, aterrorizada, tiro los polvos al suelo y gritó: ¡Callejón Diagón! De repente, desapareció entre más humo verde.
-Venga, ahora tú- le dijo Percy a Harry, dándole un empujoncito para que se adentrara en la chimenea.
Después de hacerlo, tardó más en tirar los polvos que su hermana, pues estaba aterrorizado, pero finalmente lo dijo y este también desapareció.
Los hermanos Potter esperaron a la familia Weasley, además, Harry no quería ver aquello sin compañía de Ron, para él, era muy importante verlo con él.
Cuando ya pasaron todos, los pequeños Harry, Ron y Marta se ladearon para ver el Callejón Diagón, y, bueno, lo que sintieron no se puede explicar con palabras, estaba todo lleno de gente como ellos, y todo lleno de tiendas para ellos. Emocionados, dieron su primer paso, pero ese paso, fue un gran paso, el paso de su entrada al mundo mágico.

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