viernes, 5 de julio de 2013

Los Weasley


Los hermanos Potter ya llevaban unos meses en la madriguera. Se lo pasaban genial con los Weasley, ya habían perdido toda la vergüenza y se trataban como si fueran de la misma familia. Alice siempre estaba con Percy viendo los nuevos artefactos que traía Arthur y las plantas tan magníficas que crecían a menudo. Harry y Ron eran inseparables, siempre juntos allá donde vayan. Y luego, los gemelos consiguieron embaucar a la pequeña Marta, y ya no solo eran los mejores amigos, sino que ahora Marta formaba parte de sus travesuras.
Una vez, durante la cena, Molly preparó unos dulces para sus hijos, cada uno tenía una especie de magdalena gigante con trocitos de fruta, menos Fred, George y Marta, ya que la anterior noche llenaron la almohada de Percy de lombrices. Pero ellos no se iban a quedar sin magdalenas, que va, como era de suponer, tuvieron un perverso plan para robarle la magdalena a Ron. Marta fue a distraerlo (a él y a Harry) mientras Fred y George le robaban la magdalena y se la escondían para luego comérsela los tres en lo que ellos llamaban, “nuestro lugar oscuro” donde organizaban todas sus travesuras.
Los Weasley eran, en su opinión, la familia que siempre habían deseado, generosa, cariñosa, unida, ¡mágica! Pero lo que más le gustaban, era que es muy divertida, no pasas un día allí sin reírte, pero claro, cada uno a su manera.
Era la hora de comer, todos se sentaron en la mesa, los que tardaron en llegar fueron Harry y Ron, pero, al escuchar el grito de Molly, Ron bajó las escaleras como alma que lleva el diablo.
Mientras comían, charlaban un poco sobre Hogwarts y sobre el Callejón Diagón, ya que era mañana cuando tenían que ir a hacer sus compras, pues, al día siguiente, se irían a Hogwarts.
-¿Estáis nerviosos chicos?- dijo George mirando a Marta, Harry y Ron.
-Yo si… pero eso es porque llevo mucho tiempo esperando esto, y ahora que va a pasar… no me lo puedo creer- dijo Marta sonriendo y a la vez, ladeando la cabeza.
-Eso nos pasó a nosotros el primer día- dijo George mirando a su hermano Fred- pero seguro que lo haces mejor que tu hermana, el primer año iba muy nerviosa a Hogwarts, decía que no podía hacerlo, que no tenía dinero y cosas así.
-¿En serio?- dijo Harry mirando a su hermana Alice, sorprendido.
-Sí, aún lo recuerdo, el primer año tuvimos que ir nosotros a por ella, bueno, el primero, el segundo, y, al parecer también el tercero- dijo Percy- Alice no tenía ni idea de que era el Callejón Diagón, ni donde se encontraba, era tan… cateta. Pero por suerte nos tenía a nosotros.
Marta y Harry sonrieron, cuando Molly se sentó en la mesa la conversación se animó mucho más, pues esta era muy habladora, y muy cotilla además. Hablaron con frialdad sobre las casas, donde Alice, Harry y Marta salieron a defender a Slytherin, ya que no paraban de decir que allí se encontraba mucha gente mala.
-Mira Fred, que sepas que en Slytherin, como en cualquier otra casa, hay personas buenas y malas. No te creas que todos los de tu casa son unos santitos.
-Echa cuentas Alice, Slytherin ha producido una cantidad muy considerable de mortífagos, ¿no crees?
-Lo sé, pero ¡yo! estoy en Slytherin y no soy ni un mortífago, ni una mala persona, ni nada, y no conozco a nadie de mi casa que tenga tendencia hacia las artes oscuras.
-Tú dale tiempo- dijo Fred enarcando las cejas.
-¡Basta!-gritó Molly- tengamos la comida en paz.
Todos se miraron entre ellos, Fred y Alice intercambiaron una mirada chispeante, seguida de una sonrisa de oreja a oreja.
Era imposible enfadarse con ellos, y menos con uno de los gemelos, porque eran unos encantos de chicos, muy traviesos y perversos respecto a las travesuras, pero si son muy buenos. Alice, cuando entró en Slytherin, pensó que su amistad con los Weasley se acabaría para siempre, por eso no estuvo muy alegre los primeros días en Hogwarts. Pero se animó mucho más cuando vio a los gemelos y a Percy, y estos, sonriendo, le dieron la enhorabuena.
-Enhorabuena Alice, era lo que querías, ¿verdad?- le dijo Percy.
-Si, mucho, pero he estado un poco triste porque pensé que dejaríamos de ser amigos- dijo Alice cabizbaja.
-Tranquila, cada uno hemos ido a la casa que queríamos, tu a Slytherin, y nosotros a Gryffindor- dijo Fred- ¿verdad George?
George asintió.
-Enhorabuena a vosotros también, bueno, me tengo que ir, ya hablaremos, ¡adiós!- les dijo sonriente mientras se alejaba.
Después de comer recogieron la mesa, y luego salieron al jardín, hubo una alerta roja, ya que vieron gnomos allí, los jóvenes ayudaron a Molly a des-gnomizar el jardín, necesitaba ayuda, ya que estos seres eran pequeños, y rápidos.
Cuando terminaron de eliminar a los gnomos del jardín, se fueron a dar una vuelta por las afueras de la madriguera, Molly quedó a los niños a cargo de Percy, Fred, George y Alice. Tras eso, Ron, Marta y Harry se sintieron más pequeños de lo que eran, puesto que estaban en manos de unos muchachos con tan solo trece años, bueno, Percy tenía catorce años.
A las afueras encontraron una gran charca en la que había un montón de ranas, Alice, Fred, George y Percy empezaron a practicar hechizos.
Fred empezó a decir “Wingardium Leviosa” con este hechizo, Fred hizo levitar a una rana, para él fue muy entretenido, ya que luego estuvo persiguiendo a Ron y a Harry con la rana, amenazando con tirársela a la cabeza a alguno.
Percy decidió no infringir las reglas de Hogwarts y no hacer magia allí, Alice hizo lo mismo, pero a Fred y a George les daba igual, se entretuvieron allí mucho tiempo, viendo como los gemelos hacían, o al menos, intentaban hacer hechizos que aún no estaban muy a su alcance.
Finalmente regresaron a la madriguera, la cena estuvo aún más animada que la comida, puesto que en la cena estuvo Arthur Weasley, y Arthur era algo… impresionante. Pero, la mayor parte del tiempo estuvo explicándole cosas a Harry y Ron sobre los artefactos muggles que el coleccionaba.
Cuando terminaron de cenar se fueron todos a dormir, estaban cansados y querían tener puestas las pilas para ir mañana a hacer las compras al Callejón Diagón, Harry, Ron y Marta, sobre todo Marta, ya lo estaban deseando.

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