Eran las 6:00 de la mañana cuando Harry se despertó. Sediento,
extendió su brazo para alcanzar el vaso que había sobre su mesilla, cuando
intentó beber se dio cuenta de que este no tenía agua, por lo que,
decepcionado, bajó a la cocina a beber.
Cuando bajaba escuchó cuchicheos en el salón, cuando se
asomó, no había nadie, extrañado, registró todo el salón, escuchando aún el
cuchicheo, pero no había nadie, pensando que era su imaginación, se dio media
vuelta y fue hacia la cocina.
Cuando Harry bebía, vio unos ojos azules perla iguales que
los de su hermana, observándole. Este se percató de que solo veía los ojos,
eran como dos zafiros que brillaban en la oscuridad, estos ojos lo observaban
mediante una especie de rendija bajo la mesa del salón.
Harry, aterrorizado, se dirigió hacia la mesa, para ver si
era su hermana, que le estaba gastando una broma junto con los gemelos, pero
supo que no cuando, antes de cruzar el límite que dividía la cocina y el salón,
escuchó de nuevo aquellos cuchicheos, pero esta vez más claros, Harry los
entendía perfectamente, parecía que solo repetían una palabra, una única y
siniestra palabra, que hizo que a Harry se le pusieran los pelos de punta y no
pudiera moverse: muerte.
Harry, sin
saber que decir, ni que pensar, chilló lo suficientemente alto como para que,
al segundo, estuviera toda la familia Weasley y sus hermanas rodeándole.
-¡Harry! ¿Qué
te pasa?- gritaba Alice, agarrando el hombro de su hermano con fuerza.
Harry miró a su
hermana Alice, y, llorando, la abrazó con fuerza, agitó el pantalón del pijama
de su hermana Marta, en signo de que ella también se uniera a aquel abrazo. En
mitad de aquello, Harry susurró entre lágrimas: No os muráis, por favor, no os
muráis.
Marta y Alice
miraron exhaustas a su hermano Harry.
-¿Por qué
íbamos a morir Harry?- dijo Marta extrañada.
-Me lo ha
dicho- dijo Harry mirando a su hermana.
-¿Qué te ha
dicho?
-Me dijo:
Mu-muerte.
Harry echó a
llorar y Alice lo abrazó con fuerza.
-¿Quién te ha
dicho eso?- dijo Marta ladeando la cabeza.
-Una voz.
Marta miró a
Arthur, Arthur se inclinó y miró a Harry, serio.
-Harry, que ha
pasado exactamente.
-Estaba
bebiendo agua cuando… vi unos ojos azules observarme- dijo Harry- estaban ¡ahí!
¡Ahí mismo! Bajo la mesa- dijo Harry señalando aquel hueco, Molly mandó a la
cama a sus hijos y les dijo que cerraran la puerta con pestillo- Yo… creía que
era Marta, que me estaba gastando una broma, porque eran idénticos a sus ojos,
pero cuando entre en el salón… empecé a escuchar murmullos, que fueron siendo
cada vez más claros, hasta que al final me susurró eso, y después se
desvaneció, igual que sus ojos.
Arthur miró a
Molly, preocupado.
-Bueno, eso
solo habrá sido producto de tu imaginación, antes habrás tenido una pesadilla o
algo, eso será, bueno, ahora vete a dormir, que dentro de unas horas tenemos
que ir al Callejón Diagón.
Los hermanos
Potter asintieron y se fueron a sus cuartos, pero Marta giró la mirada de nuevo
y pudo verlos, estos parecían contentos, y, juguetones, le guiñaron un ojo a la
pequeña.
Marta,
aterrorizada, se metió en su cama y se acurrucó entre las finas mantas hasta
dormirse, aunque le costó mucho, ya que no podía quitarse ni por un momento de
la cabeza la imagen de aquellos ojos azules mirándola.
Cuando esta se
quedó dormida, se sumergió en un sueño que ella no podía llamar sueño, sino una
pesadilla, quizás, la peor que haya tenido jamás.
Miraba a todos lados, atónita, cuando, al girarme, vi aquellos ojos,
azules como el mar, me miraban. Eran tan juguetones y burlones como antes, algo
le complacían, algo que yo no entendía les producía placer absoluto. Quise
decir algo, pero una voz me interrumpió, y esta decía:
“Muerte” “Muerte” “Muerte” La sombra a todos llegará, huid, pero os
alcanzará, escondeos, pero os encontrará, el fin está próximo. No se apiadará
de nadie, nadie estará a salvo, uníos, o morid. No intentes defenderte, te
vencerá, no intentes matarle, te matará, no intentes nada contra él, porque te
verá. Así que advertida estas, únete a nuestro señor, al que debe gobernar a
todos los magos del mundo, igual que a los sucios muggles que hay en el. Únete
porque el es el amo de todos nosotros, únete Marta, haz que tu familia y amigos
se unan también porque sino, morirán. Avisada estas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario