jueves, 11 de julio de 2013

Ollivander


Cuando entraron en la tienda y escucharon a aquel anciano, Marta y Harry se quedaron mudos, mirándose entre sí.
-Veníamos a comprar varitas para ellos- dijo decidida Alice.
-¿Quiénes son “ellos” señorita Potter?- dijo el anciano mirando a Alice.
Alice señaló a Ron, Harry y Marta, el anciano los observó detenidamente, aunque también observó a Ron, su mirada se detuvo en Marta, este la miraba sorprendido, maravillado, ella no estaba haciendo nada, pero solo con mirarla ya era fascinante.
Luego, desvío la mirada hacia Ron.
-¡Oh! Muchos Weasley ya han pasado por aquí, ahora viene otro, ¡bien, bien!- exclamaba el anciano- ¿Cómo he de llamarte jovencito?
-Ron.
-¡Ron! Bonito nombre- dijo este- ven por aquí, te buscaremos una varita apropiada.
Ron siguió al señor Ollivander hasta el mostrador, y esperó a que le mostrara las varitas que podían ser las suyas.
El señor Ollivander le empezó a mostrar varias varitas al pequeño Ron, que, por ahora, ninguna resultaba ser la suya, ya que, al usarlas, destruía cosas, finalmente, el señor Ollivander cogió una y la puso frente a Ron.
-Prueba esta pequeño, madera de Sauce, 35,56 cm de larga, y centro de pelo de cola de unicornio.
Cuando Ron cogió la varita, un cosquilleo le recorrió todo el cuerpo, sonriendo, miró al señor Ollivander.
-Creo que es está- dijo mirándola, orgulloso.
El señor Ollivander sonrió y luego, miró a Arthur.
-9 galeones por favor- dijo este.
Arthur asintió y, finalmente, le dio todo lo que le quedaba.
-Ahora tú, señorita Potter- dijo mirando a Marta.
-¿Cuál es tu nombre?
-Marta- dijo esta mirando exhausta al señor Ollivander, pues dijo que la estaba esperando a ella y a su hermano y no sabía si quiera su nombre.
-¡Oh! Claro Marta, pelo de tu madre, y ojos de tu padre- dijo contemplándola con detenimiento.
-No siempre- dijo esta sonriendo.
El señor Ollivander la miró, sonriendo, la llevó hacia el mostrador, y empezó a sacar varitas para ella, Marta ya se sentía muy culpable, ya que le había sacado diez varitas, y ya había roto: tres jarrones, cinco ventanas y dos marcos de fotos.
Pero, finalmente, el señor Ollivander contempló a Marta y empezó a susurrar para él frases no entendibles, aunque, Marta le entendió una.
-Puede ser…
Marta lo miró, perpleja por como la había mirado, el señor Ollivander se marchó, y, cuando regresó trajo una varita con él, esta, estaba llena de polvo y suciedad.
-Prueba esta- le dijo entregándosela- 36,25 cm de larga, con madera de sicomoro, centro hecho de pluma de fénix, y respecto a la flexibilidad, es ligeramente elástica.
Marta cogió la varita mientras miraba al señor Ollivander, y cuando la tuvo en sus manos, sintió una sensación muy fuerte, era como si flotara en el aire, por primera vez tendría su varita, la agarraba con fuerza mientras la miraba, maravillada, esa sensación fue mejor que la de cuando entraron en el Callejón Diagón, mejor incluso que cuando les llegó la carta de Hogwarts, esa sensación fue increíble.
Finalmente, Alice le pagó los 11 galeones al señor Ollivander y le dijo a Harry que fuera al mostrador, ya que el señor Ollivander no le había dirigido la mirada a Harry, simplemente se había ido a buscar su varita.
Harry avanzó hacia el mostrador, contemplando la tienda con detenimiento, mirándola maravillado.
-Aquí tienes- dijo- 31,58 cm de larga, madera de roble, centro de pluma de fénix, y rígida como un tronco- dijo el señor Ollivander entregándole la varita a Harry- ¡Vamos agítala!
Este hizo lo que le dijo, y rompió los cristales de la puerta de la tienda.
-¡No! Esa definitivamente, ¡no!
El señor Ollivander le mostró tres varitas más a Harry, pero ninguna dio resultado, entonces, miró a Harry como había mirado a su hermana antes y empezó a repetir la misma frase que antes. Finalmente, fue a por una varita y se la mostró a Harry.
-Ten, tiene 28 cm de largo, está hecha de acebo, y con pluma de fénix en su centro, es flexible- dijo el señor Ollivander.
Cuando Harry la cogió, sintió lo mismo que su hermana al coger su varita, entonces, el señor Ollivander, fascinado, miró a Harry.
-Interesante- dijo este.
-¿Qué es interesante?- dijo Harry mirándolo.
-Que ¡tu! estuvieses destinado a ¡esta! varita, cuando fue su hermana la que te hizo esa cicatriz- le dijo el señor Ollivander.
Los Weasley y sus hermanas se quedaron mirando a Harry, este, aterrorizado, pagó la varita, y, sin decir nada, se marchó para volver a casa de los Weasley.     

1 comentario:

  1. Me encanta tu historia, estoy esperando los siguientes capítulos, a ver si los subes pronto :D
    Yo estoy empezando con un blog de libros, el diseño es un poco feo pero bueno :)
    Sigue así chica! ;)

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